Una T50/30 de 3 zonas

Vicisitudes que se dan acompañada de una T50/30 de 3 zonas

Señores que te aplastan para entrar en el tren y, tras conseguir asiento, se ofrecen a cederlo a medio trayecto a otro pasajero; por aquello de que todos tengan oportunidad de descansar.

Señores que tocan la batería invisible

  • ¿Va a bajar en la próxima parada?
  • No.
  • ………………………
  • ………………………
  • ¿Me deja pasar?
  • (sonidos guturales sin transcripción)
  • Gracias

Tápalo, que cogerá frío.
El acompañante de la dueña que mece a su cachorro de bulldog francés ataviado con camisa de leñador y peto tejano

Señores que usan el iPhone como regla para hacer los deberes de última hora. Hazte fan.

Señoras que se sientan en el tren como Anne Igartiburu en su silloncito de “Corazón corazón”. A su vez, demuestran un alto grado de concentración ya que ni la tosecilla ajena (sí, incluso forzada) parece no afectarles.

En un tren tan viejo y ruidoso que lo único que echo en falta es mirar por la ventana y ver una persecución de indios y cowboys.

Señoras que se tiran cinco minutos de reloj estudiando atentamente las ofertas del Lidl de las páginas interiores del “20 minutos”. Ellas no son tontas.

Señoras que leen el BOE mientras se abanican y picotean una mezcla a granel de kikos y demás frutos secos. Mujer multitarea y sumando.

Uy, de espalda no, que me mareo