Señores que te aplastan para entrar en el tren y, tras conseguir asiento, se ofrecen a cederlo a medio trayecto a otro pasajero; por aquello de que todos tengan oportunidad de descansar.
Señores que tocan la batería invisible
Señores que usan el iPhone como regla para hacer los deberes de última hora. Hazte fan.
Señoras que se sientan en el tren como Anne Igartiburu en su silloncito de “Corazón corazón”. A su vez, demuestran un alto grado de concentración ya que ni la tosecilla ajena (sí, incluso forzada) parece no afectarles.
En un tren tan viejo y ruidoso que lo único que echo en falta es mirar por la ventana y ver una persecución de indios y cowboys.
Señoras que se tiran cinco minutos de reloj estudiando atentamente las ofertas del Lidl de las páginas interiores del “20 minutos”. Ellas no son tontas.
Señoras que leen el BOE mientras se abanican y picotean una mezcla a granel de kikos y demás frutos secos. Mujer multitarea y sumando.